martes, 21 de febrero de 2017

La dichosa y jodida mente

La mente, la dichosa y jodida mente.

Es curioso cómo lo que distingue principalmente al ser humano del resto de seres vivos es su talón de Aquiles. O, quizás, por eso.

Bailar sobre la cuerda floja durante toda una existencia. De repente, una brisa, un nimio detalle fuera de los cálculos y ¡pum, a tomar por el culo todo! Se deshilacha toda la madeja que has estado creando.

El entendimiento, la capacidad de comunicación con nuestros semejantes, el relativo razonamiento, la capacidad motriz,… ¡Da vértigo que todo esto penda de un hilo!

Una ruptura, una pérdida, un obstáculo, un gen o un exceso de uso, y no parece haber matemática que lo explique. ¿Qué diferencia hay entre sumar “dos más dos” y superar una crisis? Igual todo sería más fácil con otra clase de educación y conciencia. Igual no. No me parece más racional dejarlo todo en manos de fantásticas deidades.

Quién sabe si este escueto texto no hará tambalearse más la cuerda sobre la que bailo.

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