I
-Defínete –me dijo-.
-¡Hay que ver qué obsesión con tanto existencialismo!
-A veces, eres insoportable.
II
-Defínete –me inquirió, mientras nuestras manos se soltaban-.
-No soy el que piensas.
-No creas que pienso tanto en ti.
III
-Defínete –me susurró cuando me incorporé de la cama-
-Deberías tener ya tu criterio. Me voy.
IV
-Defínete –me espetó, mientras buscaba mi muda entre la ropa revuelta por el suelo-
Espero que el silencio le bastara como argumento y confirmara sus sospechas.
V
-Defínete –me solicitó, mientras me abotonaba el pantalón-.
Dirigí mi mirada hacia el lugar en que mis manos estaban ocupadas.
-¡Ah –suspiró-, sólo eso!.
VI
-Defínete –me retó, mientras me atusaba el pelo frente al espejo-.
Apenas pude sostener mi mirada frente al espejo.
VII
-Defínete –me imploró mientras revisaba mis bolsillos antes de salir-.
-Es tarde.
VIII
-Defínete –me pidió, mientras me acompañaba hasta la puerta-.
-Me gusta caminar porque al final del paseo tengo los pulmones más abiertos y puedo fumar más –respondí a modo de insinuación-.
-¿Tiene eso algo que ver con nosotros?
-Eres muy inteligente.
IX
-Defínete -me dijo con ronca voz, al ver que me disponía a marcharme-.
-No es momento –le contesté-.
-Quizá no vuelvas ¿verdad?
-Por eso.
X. El fin
Al llegar a la calle miré hacia su ventana pero no la vi asomarse.
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